Samuel ben Yosef Ibn Sasón
Shamuel ben Yosef Ibn Sasón fue un poeta judío nacido en Carrión de los Condes. Pasó la mayor parte de su vida entre Carrión de los Condes y Frómista, aunque es posible que viviera alguna temporada en Toledo, a la que llama expresamente “ciudad de la sabiduría”.
En sus poemas describe a los nobles judíos, sabios y generosos, que sufren las desgracias del Destino, como Don Yosef de Écija, almojarife de Alfonso XI, al que dedicó una elegía en la que lamenta su encarcelamiento y su muerte. También expresa frecuentemente la idea de que los judíos españoles, descendientes de los desterrados de Jerusalén, están sufriendo la lucha y la enemistad entre árabes y cristianos. Se lamenta del empobrecimiento de las comunidades judías como consecuencia de la continua subida de impuestos y de los abusos de los propios recaudadores judíos.
Tuvo conexiones con Sem Tob de Carrión, al que reprocha el haber escrito una obra en lengua castellana, los Proverbios morales. También se burla de la conversión de Abner de Burgos (Alfonso de Valladolid) al cristianismo, por el hecho de que fue consecuencia de una visión en sueños.
Participó en tertulias literarias en las que se reunían amigos aficionados a la poesía y se intercambiaban poemas al mismo tiempo que trataban de improvisar algunos versos sobre un tema elegido por ellos.
En su Libro de las Piedras de Ónice recoge una poesía en la que nos dice que la sinagoga de Carrión de los Condes fue ampliada gracias a las donaciones de una judía de la comunidad llamada Doña Mira. A este poeta le encargaron escribir el texto de las inscripciones que iban a decorar las paredes de dicha ampliación.
Su estilo se caracteriza por su uso del hebreo bíblico y un estilo muy pulido, que seguía los modelos poéticos de los grandes poetas de la época, como Judah Halevi o Solomon ibn Gabirol.
Su obra abarca principalmente poemas litúrgicos y piyyutim (poemas religiosos) que estaban destinados a ser cantados o recitados durante ceremonias y festividades judías. Muchos de estos poemas muestran su devoción religiosa y su habilidad para incorporar en sus versos la belleza del lenguaje y la emoción religiosa.
