A la muerte del rey Fernando IV se produjo un endurecimiento de las leyes relativas a los judíos, provocada por varias razones:
- por la pérdida de autoridad de la monarquía, que los protegía
- por la influencia que alcanzaron los procuradores de las ciudades en la vida política castellana
- por la crisis económica y demográfica que asolaba Castilla
Uno de los objetivos de los procuradores era intentar apartar a los judíos, clérigos y caballeros de las actividades fiscales, y reemplazarlos por hombres buenos de las villas y ciudades.
Otro de sus objetivos era que los caballeros y hombres buenos se encargaran también de recaudar los impuestos, e impedir que los judíos o musulmanes participaran en dicha recaudación.
Por todo ello, en las Cortes de Palencia se acordaron las siguientes medidas relativas a los judíos:
- Se ratificó lo dispuesto por los reyes Alfonso X, Sancho IV y Fernando IV sobre todo lo relacionado con los bienes raíces y el pago de las deudas que los cristianos tenían contraídas con los prestamistas judíos, y se dispuso que no se venderían las propiedades del deudor hasta que hubiera sido demostrado en un juicio quién tenía razón en todo lo referente al préstamo.
- Se acordó que las cartas en las que constara la concesión de un préstamo solamente serían válidas en caso de que hubieran sido redactadas por un escribano cristiano.
- El infante Juan dispuso que no hubiera almojarifes, arrendadores, tomadores de cuentas, pesquisidores o escribanos judíos en la casa del rey o en la del tutor del rey, y en el ordenamiento de las Cortes de Palencia se hace referencia al oficio especial de tomador de cuentas.
- Se ordenó a los prestamistas judíos que no prestaran a usura más que a tres por cuatro al año, y se obligó al prestamista judío a jurar que «non lo da más caro», y al cristiano que recibía el dinero a jurar que «non lo ssaca más caro».
- Una decretal del papa Cemente V, mencionada en el ordenamiento de las Cortes de Palencia de 1313, amenazó con la excomunión a los cristianos que practicasen la usura, y por ello, muchos cristianos se negaron a pagar las deudas que tenían contraídas con los prestamistas judíos.
- Los representantes de los concejos solicitaron al infante Juan que los judíos llevasen una señal amarilla sobre la ropa en el pecho y en la espalda, a fin de que pudieran ser distinguidos de los cristianos, pero el infante Juan respondió que haría lo que más conviniese a Dios y al rey, por lo que la indumentaria de los judíos no fue modificada.
- Los judíos no podrían hacer ostentación de riqueza y en caso de que portasen alguna se les podría confiscar.
- Ninguna cristiana podría criar a los hijos de un musulmán o un judío, o vivir con él.
- Los representantes de los concejos solicitaron que los judíos que llevasen nombres de cristianos fueran castigados como herejes, a lo que accedió el infante Juan, que dispuso que fueran ejecutados y desposeídos de todos sus bienes.
- Los pleitos entre cristianos y judíos deberían ser resueltos por los alcaldes de las villas, según había dispuesto el rey Sancho IV de Castilla.
- El testimonio de los judíos no tendría validez en los pleitos, criminales o civiles, que tuvieran con los cristianos, pero el de estos últimos sí tendría validez en dichos pleitos.
Bibliografía
- https://es.wikipedia.org/wiki/Cortes_de_Palencia_(1313)#Bibliograf%C3%ADa
